Cuando nos enfrentamos a un proyecto de innovación y mejora del proceso de fabricación de un producto de gran consumo, como es en este caso el aceite de oliva, es esencial revisar al detalle todo lo referente a su envase, ya que a través de él y de todos los elementos que intervienen en su desarrollo podremos alcanzar una optimización significativa en su producción tanto a nivel de costes, como de plazos, calidad del producto, logística y transporte, entre otros.

El packaging desde un punto de vista gráfico y sobre todo estructural, se convierte en un factor imprescindible a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo la fabricación y posterior venta del aceite de oliva y hay que estudiar y valorar de forma exhaustiva cada uno de los elementos que lo componen para obtener un resultado inmejorable del mismo.

Materiales

Para empezar, a la hora de plantear el diseño estructural se deben tener en cuenta factores como la elección del material, que en el caso del aceite de oliva y teniendo en cuenta sus particularidades y exigencias para su correcta conservación se utilizan fundamentalmente tres opciones: vidrio, plástico o metal. La elección de uno u otro dependerá de las prioridades del fabricante y de la tipología de aceite, así como de la valoración de la sostenibilidad del proceso y del impacto medioambiental que produzca en su entorno

Morfología

Otro elemento a valorar es su morfología, la cual permite mejorar aspectos funcionales como las líneas de llenado, aumentar la rapidez de producción, disminuir la posibilidad de roturas, obtener cámaras de aire o expansión adecuadas para evitar la expansión del producto, optimizar el espacio y apilamiento para reducir la huella de carbono en el transporte, etc. Así como otros criterios más comunicativos y de marketing como disponer de una adecuada y amplia superficie etiquetable.

Diseño

Y es en este punto donde entraría en juego el desarrollo gráfico, igualmente imprescindible para obtener suficiente diferenciación en el lineal con respecto al resto de productos de la competencia. Para ello se deberá trabajar un diseño donde la marca tenga visibilidad suficiente, así como los mensajes de valor y atributos que queramos transmitir, sin olvidar nunca que a la vez que funcional, sea visualmente atractivo para los clientes.

Conclusión

Teniendo en cuenta todo ello se puede contar con las herramientas necesarias para tener un envase adecuado a la calidad del propio aceite de oliva y optimizar así tanto su proceso de producción como su posterior y exitosa venta.

Autor:
Carmen Berro – Key Account Manager
Grupo Juvasa


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